LA SACA DE LAS YEGUAS.  
                                 

 Desde hace siglos, los ganaderos de Almonte, los «yegüerizos», a finales de junio, salen a la marisma, dentro del Parque Nacional de Doñana, y agrupan las yeguas y potros que durante todo el año pastan allí, concentrándolos en las playas rocieras. Tras esta labor comienzan el camino hacia la localidad almonteña no sin antes hacer un sencillo acto de presentación ante la Blanca Paloma. El 26 de julio llegan a Almonte, donde al día siguiente comienza la tuza, tarea que consiste en cortar crines y cola, el marcaje y la posible venta de algunos ejemplares.
 

 
 
ROCIO, ROCIO CHICO Y LA VENIDA DE LA VIRGEN.
 
                         

                                             ROCIO

 Pentecostés, cincuenta días después de Semana Santa, con la primavera instalada en los campos, todo huele a camino, el camino que hacen las Hermandades bajo la advocación de la Virgen del Rocío, en una de las peregrinaciones marianas más importantes del mundo. No sólo es ese éxodo de más de un millón de personas llegadas de toda Andalucía, de España y del extranjero, entre pinares y arenas, es una colonización de campos, senderos, veredas, sendas en el nombre de la Blanca Paloma. La Romería del Rocío es punto de encuentro, intersección de devociones, de cientos de miles de fieles ansiosos de acercarse a Ella, la Reina de las Marismas, razón primera y última de esta peregrinación que aúna devoción y fiesta.

 Se abre un paréntesis a las prisas durante ese camino romero en el que se olvidan los relojes construyendo una utopía breve pero intensa, se dejan atrás las cargas pesadas de lo cotidiano, se vive una libertad entre cielo y suelo, en la que las viejas medallas, curtidas por muchos caminos, son el pequeño gran símbolo, el adelanto de la Virgen que espera en el Santuario, mientras se desgranan oraciones entre el silencio y el cansancio, entre la canción y el paso, la luz y la noche.

 El tiempo, en plena ebullición de la naturaleza, en ese trasfondo de alegría entre divina y humana, mezcla aquí, en estos caminos antiguos, hollados por tantas fidelidades marianas, la religiosidad popular, la que lo está regida por leyes, la que hunde sus anhelos en lo más profundo del corazón del romero, con los ritos de germinación, de fertilidad, de fecundación de la tierra, de petición de buenas cosechas, la pagana victoria de la primavera eclosionada alrededor.

 Enclaves privilegiados, bañados de humedales, salpicados de altos pinos, de romero, yerbabuena, dunas, montes y marismas, ven desfilar hacia la aldea almonteña noventa y siete hermandades, además de hermandades no filiales, agrupaciones y peregrinos independientes, que crean un microcosmos de misterio y devoción, de fiesta en movimiento, de ceremonia de convivencia. Pero sobre todo, ven pasar cientos de miles de almas, que en particulares viviencias personales, se acercan a la Virgen del Rocío.

                                         ROCIO CHICO

 El llamado Rocío chico, es una fiesta conmemorativa y una celebración puramente religiosa, cuyos actos se resumen, a un TRIDUO preparatorio, un ROSARIO en los aledaños de la Ermita en la noche del día 18 de Agosto y una MISA solemne en la mañana del día 19, procediendose a continuación a una procesión eucarística alrededor del Santuario. Conmemora la promesa que el pueblo de Almonte hizo al librarse del "furor de las tropas napoleónicas".



 

                           LA VENIDA DE LA VIRGEN.

 Regularmente desde 1949 y cada siete años, la Virgen del Rocío, ataviada de Pastora es llevada a Almonte, donde pasa nueve meses, en lo que se conoce como «traslados» o «venidas», siguiendo una tradición de rogativas o plegarias, cuyos orígenes documentados se sitúan en 1607. Almonte recibe a su Virgen con las calles que ha de atravesar engalanadas con arcos y construcciones de arquitectura efímera, adornos de flores de papel en los que se han empleado, pacientemente y con amor, muchas horas de trabajo. Desde la aldea rociera, por el Camino de los Llanos, entre pinares y hogueras, la Blanca Paloma, protegida por un guardapolvo y con el rostro cubierto, recorre los quince kilómetros, las tres leguas, que separan la aldea de Almonte, a donde llega al rayar el alba, mientras los almonteños la reciben con estruendos de escopetas o antiguos arcabuces. En el lugar conocido como El Chaparral y con el primer rayo de sol, es desvelado su rostro.

El próximo traslado de la Virgen del Rocío a Almonte tendrá lugar en el año 2006.

 

 
 

 

 

 
 

      Fechas del    Lunes de Rocío

 
2002           20 mayo
2003              9 junio
2004           31 mayo
2005           16 mayo
2006              5 junio